
Karina Aubar-Jacobs, Directora del programa Nuevo Amanecer del Centro, el cual cuida específicamente de las mujeres y familias que sufren de abuso doméstico. El programa está en extrema necesidad de financiamiento a fin de continuar sirviendo como línea de vida para mujeres y familias de Norte de Manhattan y el Bronx.
Es posible que $4.50 sólo sea suficiente para una comida rápida, o una taza de café, pero en el DWDC (Centro para el Desarrollo de la Mujer Dominicana), $4.50 salva y transforma vidas.
El DWDC está en extrema necesidad de financiamiento a fin de continuar sirviendo como línea de vida para mujeres y familias de Norte de Manhattan y el Bronx quienes sufren de violencia doméstica y otros abusos.
Los $4.50 representan el costo del pasaje en el tren o el autobús para muchas mujeres que necesitan transportarse hacia o desde los muchos servicios de apoyo que ofrece DWCD, el cual ofrece asistencia a mujeres, hombres y niños.
"Estamos perdiendo más financiamiento aunque estamos proporcionando más servicios de los requeridos", expresó Karina Aubar-Jacobs, Directora del programa Nuevo Amanecer de DWCD, el cual cuida específicamente de las mujeres y familias que sufren de abuso doméstico.
DWDC ha sufrido la pérdida de financiamiento como resultado de los recortes al presupuesto estatal en el pasado año fiscal, y en la actualidad está en gran necesidad de respaldo para cerrar el déficit.
"Desafortunadamente, muchas mujeres y sus hijos quienes están en riesgo se sienten tan atemorizados", explico Aybar-Jacobs, señalando que muchas víctimas son inducidas a silenciar por el temor de exponer su estatus migratorio, o el de sus hijos.
"No pueden acudir a los programas que son sensibles ante sus necesidades".
Una de estas mujeres, quien tiene abierto al momento un caso de violencia doméstica y escogió no revelar su nombre, se siente agradecida de haber encontrado refugio en DWDC, donde también sirve como voluntaria.
"Cuando llegue al centro, me sentí horrible por la situación que estaba pasando, pero me extendieron una mano de aliento, y se aseguraron de que me sintiera como en familia", dijo ella. He podido liberarme de todas las cosas malas que tenía dentro de mí, ahora puedo expresarme".

El centro también se enfoca sobre la temprana intervención, utilizando su programa Mama Tingo Early Head Start Program (Programa de Inicio Avanzado Mama Tingo), denominado así en honor a la primer líder de derechos de la tierra de la Republica Dominicana, para promover la educación, salud y positivismo de los niños bajo su cuidado.
Aybar-Jacobs considera que educando y trabajando con los niños y los jóvenes es el primer paso para la erradicación del ciclo de violencia.
Conforme al Departamento de Justicia de Estados Unidos, en el 38 por ciento de los hogares donde existen incidentes de violencia domestica contra mujeres residen niños.
"El hecho de que podemos ofrecer servicios a la gente que está dando el primer paso para no exponer a sus hijos a la violencia, eso es lo que mantiene a nuestro equipo trabajando", dijo Aybar-Jacobs.
Por otra parte, ademas de Nuevo Amanecer, los programas de DWDC incluyen un programa educativo el cual ofrece gratis clases de inglés, computadoras, y de GED (Equivalente para titulo de secundaria), además de cursos de preparación para la ciudadanía, lectura en español, y un programa de prevención del V.I.H., creando un clima de servicios instructivos y sociales.
"Aquí nosotros somos el centro; ellos se enfocan dejándonos saber que no estamos solos, y que como personas, tenemos derecho a ser amados y respetados", dijo la voluntaria, quien tiene vivienda segura en Brooklyn por los servicios que ha ofrecido en el DWDC.
Los costos de los programas del Centro son menores por los estudiantes de Boricua College, Hunter College y la Universidad de Fordham, que hacen internados en el Centro
Aun así, no obstante cuan innovadores son muchos servicios, tales como "Working with Fathers", (trabajando con los papás), el cual es el único programa que ofrece sobre la crianza de los hijos, y servicios de manejo de la ira para los padres gratuitamente en Manhattan Norte, los recortes persisten, y este programa fue clausurado.
"Hemos intentado peticiones, testimonios de clientes, cartas de familias. El programa fue cerrado", dijo Aybar-Jacobs.
Es una fuente de frustración para Aybar-Jacobs y sus colegas el que al parecer, las necesidades de servicios sociales de la comunidad son ignoradas con frecuencia tomar porprioridades presupuestarias.
"Ellos recortan primero los programas sociales, [mientras] que aparecen más fondos para defensa," indicó. "Para los trabajadores sociales es muy difícil. A veces pensamos que esta fuera de nuestras manos".
Aun así, esas mismas manos siguen demostrando ser capaces.
La lucha diaria para mantener a salvo a los participantes del programa e involucrarlos continuamente, implica que en ocasiones los trabajadores asisten personalmente a sus clientes con transportación o comprándoles la comida para los niños que son también víctimas de abuso.
"No perdemos la esperanza", insistió Aybar-Jacobs. "seguimos luchando aunque eso signifique quedarnos horas extras o proporcionarle dinero para transporte a un cliente que necesita ir a un refugio"
Son esos valores y actitudes que hacen que las mujeres regresen.
"[Ellos] ayudan a que nos valoremos como personas", dice la voluntaria anónima, "porque ellos nos hacen sentir que merecemos ser tratados bien".
"Estamos aquí porque amamos lo que hacemos", dijo Aybar-Jacobs. "Aquí todo el mundo ha sido tocado por la violencia, no sólo las mujeres, sino los niños también. Y la violencia domestica tiene un efecto dominó. Tenemos que parar eso".
Por $116, usted puede patrocinar una mujer en el programa durante 6 meses y ayudarle a pagar su transporte hacia el programa, vivienda en el centro de vivienda confidencial de DWDC, así como las actividades planificadas por el personal. Un monto de $260 permitirá a cualquiera patrocinar a un participante durante un año. Cualquiera que esté interesado en donar o asistir en el patrocinio de una mujer en el programa de violencia domestica, puede hacerlo contactando a Karina Aybar-Jacobs en el 212-928-5194.